Real Sociedad B gana con polémica al Málaga (2-1)


El Málaga se estrella contra el árbitro y sus propios fantasmas en San Sebastián

En esta categoría, no basta con jugar mejor si no tienes el colmillo afilado o si el que lleva el silbato decide ser el protagonista. El Málaga se volvió de San Sebastián con las manos vacías (2-1), una sensación de impotencia que quema y la libreta de Funes llena de apuntes sobre lo que significa la falta de contundencia en las dos áreas.

David Larrubia salió con el interruptor encendido, flotando entre líneas. A los 15 minutos, Joaquín puso un caramelo al área y Larrubia, que está de dulce, entró con todo para mandarla a guardar de cabeza. El Málaga mandaba, robaba arriba y parecía que el filial donostiarra no sabía por dónde le venía el aire.

Pero este equipo tiene un don para complicarse la vida cuando más fácil parece. Diez minutos después del éxtasis, la defensa blanquiazul se tomó un café mientras Gorosabel probaba fortuna desde fuera. Alfonso Herrero hizo lo que pudo despejando el misil, pero Gorka Carrera fue el más listo de la clase, ganándole la espalda a Montero y Murillo para empujar el empate. Un jarro de agua fría que cambió el guion.

El VAR no sirve para nada

La segunda parte fue otra historia. O mejor dicho, la historia de siempre. El arbitraje de Fuentes Molina empezó a sacar de quicio a los boquerones. Primero, un penalti a Joaquín que pareció clarísimo y que desde el VAR debieron ver como "lance del juego" mientras merendaban. Luego, la acción que decantó el choque en el 68'. Córner para la Real B, Alfonso Herrero sale a por uvas —molestado por Carrera en lo que pareció una falta de manual— y Job Ochieng remata a placer para poner el 2-1.

Las protestas no sirvieron de nada. El Málaga estaba desquiciado, pero el fútbol le dio una última vida cuando Gorosabel vio la segunda amarilla por hacer el tonto estorbando un saque de Alfonso. Con uno más durante veinte minutos, el asedio fue total.

No se pudo empatar

Funes quemó las naves. Metió a Lobete, a Chupe, a todo lo que oliera a gol. Y las ocasiones llegaron, vaya si llegaron. Chupe tuvo la gloria en sus botas tras un centro de Dani Lorenzo, pero decidió pegarle con la izquierda cuando pedía la derecha a gritos y la mandó al limbo. Ya en el descuento, con el corazón en la boca, Rafita cazó un balón en la frontal, pero su disparo se fue a las nubes de Donosti, llevándose consigo cualquier esperanza de rascar un punto.

Al final, derrota de las que duelen porque el Málaga fue superior en juego, pero un "cero" en defensa y un "cero" en puntería. El equipo se queda quinto, en la pomada, pero con la cara de tonto que se te queda cuando sabes que en Anoeta te han quitado algo que era tuyo y que tú mismo no supiste defender.









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