El Málaga se estrella contra el árbitro y sus propios fantasmas en San Sebastián En esta categoría, no basta con jugar mejor si no tienes el colmillo afilado o si el que lleva el silbato decide ser el protagonista. El Málaga se volvió de San Sebastián con las manos vacías (2-1), una sensación de impotencia que quema y la libreta de Funes llena de apuntes sobre lo que significa la falta de contundencia en las dos áreas. David Larrubia salió con el interruptor encendido, flotando entre líneas. A los 15 minutos, Joaquín puso un caramelo al área y Larrubia, que está de dulce, entró con todo para mandarla a guardar de cabeza. El Málaga mandaba, robaba arriba y parecía que el filial donostiarra no sabía por dónde le venía el aire. Pero este equipo tiene un don para complicarse la vida cuando más fácil parece. Diez minutos después del éxtasis, la defensa blanquiazul se tomó un café mientras Gorosabel probaba fortuna desde fuera. Alfonso Herrero hizo lo que pudo despejando el misil, pero Gork...
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